Doña Macarena Caballero Lorente

Doña Macarena Caballero Lorente

publicado en Psicología

23 de Abril de 2015368 lecturasConocer más sobre el autor

5 claves para triunfar en primavera

Llegó la primavera sin apenas darnos cuenta, entre el ajetreo de idas y venidas al trabajo, entre citas y tareas interminables, el colegio de los niños, atender compromisos familiares, entre un paraguas de varillas rotos de soportar ventiscas y lluvias impenitentes y los abrigos colgados en el recibidor, la primavera llegó. Con ella llegan más horas de luz, el sol se acomoda para visitarnos con más energía y nos sorprendemos con los primeros brotes de la naturaleza que adornan nuestro paseo en la salida del metro hacia el trabajo, o al sentir el cobijo de ese árbol que parecía vencido dándonos sombra mientras esperamos en la parada del autobús.

Llega la primavera, y con ella, los días son más largos, tenemos más horas de luz, la temperatura invita a salir, la renovación de la naturaleza nos acompaña en la voluntad de cambio, de un tiempo nuevo en el que poder descubrirnos a nosotros mismos y reencontrarnos con lo que nos emociona y nos hace sentir mejor.

La naturaleza cambia y nuestro cuerpo también: se producen variaciones de nuestros niveles hormonales, como por ejemplo el aumento de melatonina y serotonina, que nos aporta más energía y vitalidad. También nuestra tensión arterial y nuestra frecuencia cardiaca se ven modificadas y podemos aprovechar dichos cambios para mejorar nuestra salud. Sobre todo si acompañamos las energías renovadas con cuidados psicológicos, que pueden aportarnos nuevas posibilidades que fortalezcan nuestros recursos internos, aquellos que nos habilitan para afrontar nuevos retos como oportunidades para sentirnos mejor o para no sucumbir ante la adversidad que se nos presente.

¿Cómo podemos aprovechar la energía y la fuerza que la primavera nos trae? Hay muchas formas de obtener beneficios de los cambios de estación y en la primavera confluyen muchos factores positivos que podemos aprovechar incorporando nuevos hábitos a nuestra vida. Ahí van esas 5 claves para triunfar esta primavera.

1. Sé agradecido

En los estudios llevados a cabo por Robert Emmos sobre los beneficios de ser agradecidos, define la gratitud como “un sentimiento de asombro, agradecimiento y apreciación por la vida”. Los efectos de ser agradecido contrarrestan nuestras emociones negativas, como la preocupación o sentirnos irritados. Ser agradecidos implica no sólo dar gracias en nuestro devenir cotidiano: es mirar el lado bueno cuando nos surge un imprevisto, ser flexibles al comprender lo que tenemos y lo que nos falta, es buscar el equilibrio centrándonos en lo que recibimos, es centrarse en el presente valorando aquello que nos permite ser antes que tener.

Se ha demostrado que las personas que son agradecidas suelen experimentar emociones positivas con mayor frecuencia, tienen más energía y afrontan las situaciones con más optimismo. Entremos en la primavera buscando razones para sentirnos agradecidos, centrándonos en el presente y apreciando nuestra vida como hoy es, con todo lo bueno que nos ha llevado hasta aquí.

2. Practica ejercicio de manera habitual

Enfrentarse con la bicicleta estática como un Don Quijote a los molinos de viento o huir despavoridos de la máquina de musculación mientras lamentamos pagar una cuota de gimnasio al que no solemos acudir más que para quejarnos de nuestra falta de voluntad, son escenas que repetimos al principio de cada año. La primavera nos da horas de luz natural extra y una temperatura agradable con la que planificar actividades al aire libre en las que podemos iniciar innumerables actividades físicas y de ejercicio cardiovascular saludable, desde dar un paseo a iniciarnos en el popular running, usar la bicicleta para desplazarnos o programar actividad de senderismo.

El ejercicio aporta innumerables beneficios a nuestro sistema físico en general, pero es nuestro cerebro uno de los mayores beneficiados al evitar el sedentarismo. Al ejercitarnos estamos incrementando el flujo de sangre del cerebro y ayudamos a las células cerebrales a oxigenarse y alimentarse mejor y, por tanto, estar más sanas.

Dar pequeños pasos y mantenerlos en el tiempo es una técnica que da mejores resultados cuando perseguimos un objetivo. Por el contrario, plantearnos una meta demasiado ambiciosa para la que nuestra voluntad y nuestros recursos no están preparados, junto con la continua frustración de sentir que no cumplimos nuestros objetivos darán al traste con cualquier atisbo de avance. Por eso para esta primavera ajustemos nuestros hábitos y las rutinas diarias a la actividad física, aparquemos el coche más lejos de nuestro lugar de trabajo y ampliemos los minutos de paseo, usemos las escaleras en vez del ascensor, bajémonos de nuestro autobús unas paradas antes del destino elegido… En definitiva, aprovechemos cualquier oportunidad para ampliar nuestros minutos de actividad física diaria.

3. Recupera un proyecto ilusionante

¿Dejaste aparcado en el trastero los pinceles y el lienzo? ¿Sigue pendiente ese viaje que tanta ilusión te hacía? ¿No te atreves a cambiar la decoración de tu habitación a pesar de desear hacerlo desde hace mucho? Tener proyectos y actividades que nos hagan sentir en nuestro elemento, con las que nos sintamos identificados y disfrutemos hasta el punto de que las horas pasen y no nos percatemos de ello, es muy beneficioso para nuestro bienestar y el cuidado de nuestra salud en general.

Mihaly Csikszentmihalyi aportó a la psicología el concepto de “fluir”: describe el estado de fluidez como el del equilibrio que percibimos cuando nuestras emociones se centran en la serenidad que produce sentir la mente, la voluntad y el corazón en armonía. Cuando estamos involucrados en conseguir objetivos claros y compatibles con retos que nos apasionan, el esfuerzo inicial que nos requiera organizar nuestro entorno personal para lograrlo se verá recompensado a medida que conseguimos los objetivos propuestos.

Comienza un plan para dedicar algo de tiempo durante la semana a esa actividad que te ilusiona y te motiva. No busques objetivos grandilocuentes, mejor ve paso a paso. Date ese regalo, ¡te lo mereces!

4. Saborea los pequeños detalles de la vida

Nuestro cuerpo y nuestra mente soportan estrés de forma continuada. Las prisas de una sociedad que evoluciona a velocidad de vértigo, donde cada día la cantidad ingente de información que nos llega por múltiples fuentes nos colapsa los sentidos y nos hace prisioneros de horarios trepidantes y esclavistas, nos abocan a buscar recursos para recuperarnos. Por eso es imprescindible que aprendamos a pararnos un momento. Si lo hacemos podremos dar a nuestro cerebro una oportunidad de recuperarse y a nuestros sentidos una razón para reajustar su capacidad de apreciar con certeza lo que vivimos y lo que nos pasa.

Oler la comida antes de llevarla a la boca, parar unos minutos para conversar cordialmente, tener un detalle con un amigo al que hace tiempo no ves, dar un paseo observando con detenimiento la naturaleza… Son gestos que nos ayudarán a reajustar los sentidos, darle un respiro a nuestro cerebro y recuperar la oportunidad de saborear la vida con quietud.

Una de las actividades que se incorporan en la práctica del mindfulness o atención plena (técnica de meditación de probada eficacia para reducir el estrés introducida por Jon Kabat-Zinn y que él define como “prestar atención de manera incondicional al momento presente, sin juzgar”) nos invita a coger un alimento y observarlo detenidamente antes de comerlo, comprobar su color, su forma, su olor, pensar en cómo llegó a nosotros, observar sus matices y saborearlo deteniéndonos, disfrutar de su sabor, pensar a qué nos recuerda. En definitiva, centrar nuestra atención y percibir con quietud lo que nuestros sentidos son capaces de absorber y transmitirnos.

5. Piensa en positivo y el optimismo será tu fiel aliado

El principal precursor de la psicología positiva, Martin Seligman, puso de relieve cómo el optimismo contribuye al sentimiento de bienestar personal y facilita las relaciones personales satisfactorias. Los estudios realizados constatan que los seres humanos estamos preparados para afrontar las situaciones adversas con optimismo inteligente, esa forma de asumir los acontecimientos que nos ayuda a vivir las dificultades más como retos que superar que como barreras infranqueables.

Si combinamos el optimismo con la pasión de hacer lo que creemos mejor (a pesar de que las circunstancias no sean siempre las más favorables) y desplegamos la confianza de sentir con vitalidad que conseguiremos nuestros objetivos, aportaremos a nuestros desafíos mejores y mayores oportunidades de ser alcanzados y no nos vencerá el desánimo cuando acontezcan dificultades inesperadas.

El optimismo nos vuelve constantes en la búsqueda de estrategias de afrontamiento. Así encontramos mecanismos para valorar de forma más positiva las situaciones difíciles que debamos afrontar, tratando de buscar apoyo de personas en las que confiamos y buscando reinterpretar en positivo los acontecimientos de nuestro día a día.

Con estas cinco claves la primavera no sólo bañará de luz y color nuestros días, también nos traerá la oportunidad de recibir cambios buenos y favorables para nuestro bienestar y el de aquellos con los que compartimos la vida.