Dr. Alonso Bau González

Dr. Alonso Bau González

publicado en Cirugía ortopédica

3 de Septiembre de 20151427 lecturasConocer más sobre el autor

Artrosis de rodilla: ¿hay alternativas a la prótesis?

En casos de artrosis de rodilla, la colocación de una prótesis ha de ser la última opción porque implica la retirada de la articulación del cuerpo humano. Solo debe implantarse una prótesis de rodilla si los demás tratamientos para aliviar el dolor han fracasado.

No obstante, el implante de prótesis de rodilla tiene un índice de satisfacción alto: 4 de cada 5 pacientes están satisfechos o muy satisfechos de haberse operado, mejorando la movilidad del paciente y reduciendo el dolor.

Según la edad y el nivel de artrosis del paciente hay un conjunto de tratamientos que van a producir alivio y retrasar la colocación de la prótesis.

Cuando la artrosis de rodilla es inicial

La artrosis de rodilla en esta etapa, normalmente, cursa de manera fluctuante (etapa buena seguida de una etapa mala). Para pasar de una etapa mala a una buena puede que baste hacer reposo, perder peso (en caso de sobrepeso) y tomar antiinflamatorios unos días. Una buena alternativa para aliviar el dolor de manera temporal serían las infiltraciones (inyecciones intraarticulares) con ácido hialurónico, que actúan como un lubricante disminuyendo la fricción de la articulación y, por tanto, el dolor de rodilla.

Cuando la artrosis de rodilla avanza

En esta etapa el dolor ya no se puede controlar con lo descrito anteriormente. Es el momento de intentar realizar una cirugía que retrase la prótesis (cirugía no protésica de la artrosis de rodilla). Si la enfermedad está localizada en una zona muy determinada de la rodilla (que es lo habitual) podemos actuar sobre esa zona en concreto.

La zona afectada puede ser el compartimento interno de la rodilla, el compartimento externo o la rótula. Si la artrosis está localizada solo en el compartimento interno o externo de la rodilla, va a ser posible realizar una osteotomía. Esta cirugía, que consiste en cortar la tibia para transmitir el eje de carga del compartimento enfermo al sano, va a dar un margen de 15-20 años antes de que se vea perjudicado el otro compartimento por desgaste, momento entonces de poner una prótesis total de rodilla.

Otra solución intermedia es la prótesis unicondílea que compite de cerca con la osteotomía. La gran ventaja de esta prótesis es que la recuperación es más rápida que en la osteotomía. La desventaja es que la supervivencia de la prótesis de rodilla es un poco más baja; a partir del 10º año ya es necesario retirar esta prótesis por una prótesis total de rodilla, en cambio en la osteotomía el margen es de 15-20 años.

Cuando los pacientes tienen artrosis solo en la rótula se puede recurrir a prótesis aisladas de rótula que se conocen con el nombre de prótesis femoropatelares.

El kinespring es otra solución intermedia que competiría con estas dos alternativas, sobre todo, cuando está afectado el compartimento interno de la rodilla. Es un dispositivo similar a un muelle que absorbe parte del peso del cuerpo aliviando la rodilla. En este caso, no se compromete la articulación y tendría también la ventaja de una recuperación más rápida (es la más rápida de las tres) pero el inconveniente es que no conocemos la duración a largo plazo de este implante.

Si bien todas son alternativas válidas a la prótesis total de rodilla, cada paciente debe ser estudiado detenidamente para seleccionar la cirugía con más posibilidades de éxito. Para personas por debajo de los 50 años, es más recomendable la osteotomía y para las personas entre los 50-60 años se recomendaría más la prótesis unicondílea.