Redacción de Saluspot

Redacción de Saluspot

publicado en Reumatología

24 de Abril de 2014691 lecturasConocer más sobre el autor

Artrosis y alimentación

La artrosis es una enfermedad que afecta a las articulaciones y a los huesos, consistente en un desgaste del cartílago protector, que es el tejido que hace de amortiguador, salvaguardando así los extremos óseos, y facilitando el juego de dicha articulación.

La fractura o desgaste excesivo del cartílago, genera fricción entre los dos extremos de los huesos, provocando en quien lo padece, dolor, inflamación y pérdida de movimiento articular. Es una enfermedad de carácter reumático, en concreto, la más frecuente de cuantas existen. Su aparición es especialmente recurrente, en personas de avanzada edad.

Las causas de su aparición son muy variadas, y van desde la herencia genética, a las lesiones locales, el envejecimiento o el exceso de uso. Pero entre los principales motivos también están la obesidad y los trastornos por sobrecarga. Para combatir este tipo de causas que inducen la aparición de la enfermedad, podemos recurrir a establecer unos correctos hábitos alimentarios. El seguimiento de una dieta equilibrada, puede ser un factor de prevención de la artrosis, pero una vez que ésta ya ha surgido, podemos contrarrestar los efectos que ocasiona, mediante alimentos con una fuerte carga alcalina.

Un exceso corporal de alimentos ricos en proteínas acidificantes, hace que se eleve el ácido en el organismo que, con su efecto corrosivo, agudiza los cuadros de artrosis. Este tipo de proteínas, son habituales en carnes, pescados, huevos, queso, legumbres y frutos secos. Es por ello que, su consumo, ha de ser regulado, no cayendo ni en  la frecuencia, ni en las grandes cantidades consumidas de una sola vez.

Para contrarrestar ese efecto acidificante, podemos recurrir a alimentos alcalinizadores y neutralizantes. Por ejemplo, las ensaladas verdes a diario, neutralizan el efecto de los ácidos corporales. Cualquier vegetal como la lechuga, la col, los berros, zanahorias, tomate, apio, ó perejil, preferiblemente crudos, ayudan a transformar un pH ácido, en uno de carácter alcalino. Contrariamente a lo que se pueda pensar, las frutas ácidas como el limón, el pomelo ó la naranja, también ejercen este efecto sobre nuestra anatomía, al tiempo que colaboran en la eliminación o dispersión de minerales, que se han sedimentado sobre el cartílago.

La ingesta diaria de alimentos crudos es muy buena, pero no puede ser introducida de golpe en personas no habituadas a ella. Se debe acostumbrar al cuerpo de manera paulatina a este nuevo tipo de dieta pues requiere de una masticación superior a la de los alimentos cocinados, y puede causar trastornos dentales a aquellas personas con especial sensibilidad o fragilidad en dichas piezas bucales.

Una buena introducción a esta comida sana, puede ser la licuación de dichos alimentos, y su consumo en forma de bebida. Casi todas las frutas y verduras que conocemos, poseen cualidades alcalinizadoras y, por tanto, el zumo de prácticamente todas ellas, servirá en nuestra misión de rebajar la cantidad de ácido en el organismo. Para evitar la rutina de estos zumos, podemos combinar varias frutas o verduras, cambiando así de texturas y sabores, sin llegar a aburrir a nuestro paladar. No obstante, conviene combinar las verduras entre sí, o las frutas por su lado, no mezclando vegetales y frutas, en un mismo zumo.

En cualquier caso, los alimentos licuados deben ser un primer paso pues, el consumo normal en la nutrición, es mediante la masticación y deglución.

Las carnes, pescados y queso (salvo el requesón), no deben consumirse más de una vez al día. En cuanto a los huevos y sus derivados, es preferible que se ingieran combinados con leche pues, esta última, colabora en la asimilación de los mismos, evitando los excesos en la acidificación. Especial atención merecen los azúcares y harinas blancas, absolutamente desaconsejados, y que deben racionarse severamente. Reducir al mínimo los fritos, es otra medida de obligado cumplimiento, en pacientes aquejados de artrosis. Desterrar la sal marina, los adobos y las salsas, limita la acentuación de los síntomas de este mal. Bebidas con excitantes como cafés cargados ó infusiones de té fuerte, también acidifican el pH corporal. Por último, el alcohol, alto en azúcares, y el tabaco, también deben desaparecer del día a día del paciente de artrosis.