Dr. Irán Sánchez Ramos

Dr. Irán Sánchez Ramos

publicado en Dermatología y venereología

18 de Octubre de 2016377 lecturasConocer más sobre el autor

Así te afecta la psoriasis

La psoriasis es una enfermedad inflamatoria y crónica de la piel que cursa con lesiones escamosas, engrosamiento cutáneo y picor. No es contagiosa. Con frecuencia tiene un componente hereditario. Se estima que entre el 1% y el 3% de la población padece de psoriasis.

La causa exacta por la que surge la psoriasis es desconocida y se produce por la combinación de factores genéticos y ambientales, como puede ser una infección. Es un trastorno del sistema autoinmune, donde se altera el proceso de proliferación y descamación de las células de piel en las zonas afectadas dando lugar al engrosamiento por acumulación de células muertas.

La forma más común y conocida es psoriasis en placas que afecta a rodillas, codos y otras zonas. La variedad de presentaciones clínicas es muy amplia: puede presentarse tan solo como lesiones en gotas por el cuerpo o afectando a ingles y axilas.

El antecedente hereditario es muy importante: un niño cuyos padres tengan psoriasis tiene una probabilidad de 1 a 4 de padecerlo. El primer brote suele ocurrir entre los 15 y los 35 años, aunque puede aparecer a cualquier edad. Se relaciona con procesos infecciosos y toma de medicamentos.

Como enfermedad en la que se encuentra alterado el sistema inmune, los pacientes con psoriasis pueden asociar otras enfermedades como la artritis psoriásica, enfermedad inflamatoria intestinal o diabetes tipo 1.

Tratar la psoriasis y convivir con ella

Existen varias opciones de tratamiento que generalmente se escalonan en función de la gravedad de la enfermedad. Desde tratamiento tópicos en crema pasando por tratamientos orales o la fototerapia. Es muy atrevido asegurar que se puede curar la psoriasis, pero lo cierto es que las terapias biológicas han supuesto una revolución por su eficacia y mejora en calidad de vida de los pacientes.

Las últimas líneas de investigación apuntan sin duda a la mejora en las terapias biológicas en cuanto a eficacia y sobre todo en la tolerancia y comodidad de administración. Insistir en el diagnóstico precoz de la enfermedad y la correcta tipificación del tipo de psoriasis.

La enfermedad puede afectar a la regulación de la temperatura corporal, producir vasodilatación o un riesgo aumentado de infecciones, por tanto, es más compleja que la afectación cutánea. Mantener un peso adecuado y evitar malo hábitos puede reducir la frecuencia de los brotes. Fumar y el consumo de alcohol en exceso son factores desencadenantes así como el estrés emocional.