Doña Henar de Frutos Gamero

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publicado en Fisioterapia

13 de Noviembre de 20151185 lecturasConocer más sobre el autor

Cómo tratar el dolor cervical

¿Alguna vez has tenido dolor cervical? ¿Has sufrido mareos o dolor de cabeza? Si este es tu caso o el de alguien de tu entorno tendrás interés en saber por qué se producen las cervicalgias, conocer su tratamiento y encontrar remedios para el dolor que producen. A continuación podrás encontrar respuestas a tus preguntas.

¿Qué es la cervicalgia?

En general podemos describir la cervicalgia como un dolor en la zona cervical de la columna, es decir, en la parte posterior o posterolateral del cuello.

Las cervicalgias agudas normalmente son las llamadas tortícolis, que aparecen de forma brusca y provocan mucho dolor e incapacidad.

Las cervicalgias subagudas y crónicas suelen ser dolores mantenidos en el tiempo y de aparición paulatina.

¿Cómo saber si tenemos una cervicalgia?

El primer síntoma por el que pensaremos en una cervicalgia es por el dolor en la zona del cuello, y además encontraremos:

  1. Parestesias (hormigueos) hacia brazos y dedos.
  2. Dolor de cabeza.
  3. Debilidad en cuello y brazos.
  4. Disminución de la movilidad en la zona.
  5. Dificultad para tragar.
  6. Dolor de cabeza.
  7. Mareos.
  8. Espasmos y contracturas musculares.
  9. Sensación de vértigo o inestabilidad.

¿Por qué se produce el dolor cervical?

El origen del dolor cervical puede ser óseo, articular o muscular. También puede provenir del hombro, la mandíbula, la cabeza o los brazos, no tiene por qué ser únicamente un tema cervical.

Lo más común es que el dolor cervical se produzca por la tensión o distensión muscular, y habitualmente es causada por nuestras actividades diarias (estar ante el ordenador muchas horas, tener mala postura en el sofá, dormir incómodo, girar bruscamente el cuello, caídas o accidentes...). Aunque en ocasiones son provocadas por lesiones médicas como la fibromialgia, la artritis, hernias discales, osteoporosis, estenosis raquídea, esguinces...

Es habitual que se diagnostique la cervicalgia, pero sin llegar a saber exactamente por qué se ha producido.

Tipos de cervicalgias

Ya se hemos visto que hay agudas (aparecen de forma repentina y sin causa aparente, provocando mucho dolor, y cede con un tratamiento descontracturante de forma bastante rápida) y crónicas (afectan a un 10% de la población adulta, más a las mujeres, normalmente producidas por posturas, estrés...).

Sin embargo, podemos diferenciar tipos de cervicalgias en función de su causa:

  1. Artrosis: frecuente en adultos. Causa un gran dolor, se localiza en cuello y hombros y produce rigidez o limitación en los movimientos. A medida que avanza suele ir produciendo mareos, sensación de adormecimiento en manos y dedos, así como en los hombros.
  2. Hernia de disco: produce dolor cervical irradiado hacia hombro y brazo, y puede suceder en personas jóvenes. Normalmente empieza de repente, a menudo tras traumatismos, movimientos forzados... Es más habitual que se afecten las cervicales bajas.
  3. Latigazo cervical: muy habitual tras accidentes de tráfico. Suelen estirarse los músculos, desplazarse las vértebras, incluso desgarrarse ligamentos y dañar discos intervertebrales. El dolor puede durar meses y llegar a cronificarse.
  4. Estrés: no se sabe muy bien porqué, pero el estrés y la ansiedad ocasionan dolor en el cuello, normalmente por contracturas musculares.
  5. Desviaciones de la columna vertebral como hiperlordosis o escoliosis.
  6. Enfermedades óseas: osteoporosis, artritis...
  7. Masticación: el 30% de los dolores musculares del cuello son por masticar mal.

Cómo tratar las cervicalgias

  1. Disminuir el dolor mediante relajantes musculares, analgésicos y antinflamatorios.
  2. Reposo. En casos muy agudos y con mucha debilidad habrá que colocar collarín.
  3. Aplicar frío las primeras 48 horas y posteriormente calor en la zona (manta eléctrica, baños de agua caliente...).
  4. Acudir al fisioterapeuta que realizará técnicas como masoterapia (masaje), aplicar calor: microonda, infrarrojo..., TENS, ultrasonido, cinesiterapia (movilizaciones), estiramientos, tracción cervical, ejercicios de propiocepción u osteopatía.
  5. Trabajar la ergonomía postural, es decir, aprender cómo debemos movernos y cuáles son las posturas adecuadas.
  6. Acudir a pilates.
  7. Controlar que el colchón y la almohada sean adecuados: hay que cambiarlos cada 10 años máximo.
  8. Siempre será recomendable visitar a su médico de cabecera para poder evaluar cuál es su caso particular y poder así individualizar el tratamiento más acertado.
  9. Únicamente será necesaria la cirugía en los casos más graves en los que existan hernias discales, fracturas vertebrales o estenosis de los canales medulares.

Además, podemos encontrar algunos remedios y recomendaciones populares como son:

  1. Pasar por el cuello una toalla empapada en aceite de mejorana o romero.
  2. Colocar en el cuello una bolsa con hielo picado para bajar la inflamación.
  3. Dormir en colchones firmes y con almohadas finas.
  4. Evitar dormir boca abajo.
  5. Evitar los zapatos de tacón.
  6. Utilizar foulard.
  7. Hacer descansos frecuentes.

Teniendo en cuenta todo lo dicho podemos llegar a la conclusión de que las cervicalgias son muy habituales, no siempre sabemos su origen y este puede ser muy diverso. Por su causa sufrimos de dolor en el cuello, y en ocasiones hormigueos, mareos, dolores de cabeza... y otros síntomas a los que podemos poner remedio mediante ciertos cuidados en nuestro día a día y acudiendo al fisioterapeuta para su correcto tratamiento. ¿Por qué padecer dolor si podemos remediarlo?