Don Vicente Alcántara Aceituno

Don Vicente Alcántara Aceituno

publicado en Sexología

3 de Enero de 2017225 lecturasConocer más sobre el autor

Descubre las 4 fases del orgasmo

En los humanos, la respuesta sexual es una sucesión ordenada y racional de acontecimientos fisiológicos, cuyo fin es preparar el cuerpo para el acto sexual. Los órganos sexuales experimentan una transformación intensa en forma y función. La respuesta a los estímulos sexuales induce una dilatación de los vasos sanguíneos, generando una erección en el varón y lubricación y dilatación en los órganos femeninos.

Tanto en la respuesta sexual femenina como masculina se suceden cuatro etapas:

  • Excitación.
  • Meseta.
  • Orgasmo.
  • Resolución (Masters y Johnson 2014).

1. Excitación

En esta fase comienzan las sensaciones eróticas y aumentan tanto la respiración como la presión arterial y el ritmo cardiaco.

  • Hombre: el pene entra en erección, el escroto se vuelve más espeso, el saco escrotal se hace más ancho y los testículos empiezan a ascender.
  • Mujer: se dan signos genitales locales, los músculos se relajan lentamente (miotonía), los pechos se hinchan, los pezones se ponen erectos y surge una respuesta epidérmica de enrojecimiento.

2. Meseta

El estado de excitación es más avanzado, anterior al orgasmo.

  • Hombre: la erección gana firmeza y el pene aumenta su tamaño al máximo.
  • Mujer: el útero alcanza su altura máxima, los labios menores se hinchan y adquieren una coloración más intensa, el clítoris gira 180 grados y se retrae en posición plana.

3. Orgasmo

Esta tercera etapa es la más placentera ya que se trata del momento en el que la excitación sexual se incrementa tanto para el hombre como para la mujer.

  • Hombre: el semen brota del pene erecto en chorros (entre tres y siete) y con intervalos de 0,8 segundos. Primero se contraen los órganos internos y da la sensación de que la eyaculación es inevitable. Después se producen contracciones rítmicas de la uretra, así como de los músculos que el pene tiene en su base: se experimenta el orgasmo. A continuación, el hombre entra en un estado refractario a la estimulación sexual. Esto significa que debe pasar un periodo de tiempo antes de que sea capaz de eyacular de nuevo. Este periodo es mayor cuantos más años tenga el individuo.
  • Mujer: experimenta contracciones rítmicas y reflejas de los músculos perineos y vaginales en intervalos de 0,8 segundos, con independencia del tipo de estimulación. Los rasgos que caracterizan el orgasmo femenino son iguales en todas las mujeres, y se desencadena siempre cuando el clítoris se estimula. La mujer después del orgasmo no es físicamente refractaria (recordemos que el varón sí requiere un periodo refractario). Puede volver a estimularse si mantiene en la fase de meseta los órganos sexuales y puede tener otro orgasmo segundos después del primero hasta que esté exhausta o no quiera más estimulación (Masters y Johnson 2014).

4. Resolución

Todas las respuestas somáticas a los estímulos sexuales se atenúan con rapidez. Por su parte, vuelven a sus niveles iniciales la presión arterial, el ritmo cardiaco y la respiración.

  • Hombre: la posición de los testículos baja y el pene vuelve con más lentitud a estar flácido (su tamaño disminuye a la mitad). Sin embargo, si el varón es muy joven, puede eyacular de nuevo sin perder la erección tras haber eyaculado una primera vez.
  • Mujer: en los 5 o 10 segundos posteriores al orgasmo, el clítoris regresa a su posición habitual. Aunque el tiempo que le lleva a la vagina volver a su estado relajado y pálido puede ascender a 10 o 15 minutos. Los labios menores pierden la intensidad de su color entre 10 y 15 segundos después de que cese la contracción del orgasmo.

La respuesta sexual se fundamenta en una secuencia inseparable, inherente y ordenada de acontecimientos. Las respuestas sexuales masculina y femenina constan de una serie de contracciones reflejas involuntarias y rítmicas de las estructuras orgásmicas. En el orgasmo femenino interviene solo un componente análogo al de la expulsión, mientras que en el masculino consta de dos fases: emisión y eyaculación.

El polémico papel de la vagina y el clítoris

El papel de la vagina y del clítoris en la sexualidad femenina genera muchos malentendidos. Por ejemplo, cuando escuchamos hablar sobre si una determinada mujer es vaginal o clitoriana al tener el orgasmo.

La teoría freudiana dice que el orgasmo femenino siempre lo desencadena la estimulación de la vagina. El argumento de Freud consistía en que la mujer posee dos zonas erógenas principales: la vagina y el clítoris. Masters y Johnson demostraron que esa teoría es falaz. Según sugieren los nuevos datos, estimular el clítoris siempre es clave para generar la descarga orgásmica en el coito, además de en otras modalidades del juego amoroso (Masters y Johnson 2014).

Estos autores sostenían que probablemente el clítoris posea una distribución nerviosa igual que la del glande. Numerosas mujeres prefieren que el clítoris sea estimulado de forma indirecta (por roce lateral del pene en los labios menores o por presión que se aplica en el monte de Venus). La mayoría de las mujeres aseguran que responden a una combinación de sensaciones tanto vaginales como clitorídeas. En opinión de diversos autores, la estimulación del clítoris es probablemente el desencadenante del orgasmo femenino incluso durante el coito.

Semejanzas y diferencias

El orgasmo es un reflejo y como tal presenta dos componentes: uno sensorial y otro motor. Por un lado, el varón suele sentir tranquilidad y somnolencia tras terminar el acto sexual, y regresa con rapidez al estado inicial de reposo. Por otro, el ritmo en el que la mujer lo hace es más lento: una vez ha obtenido el orgasmo, puede sentir un placer prolongado y profundo en la etapa de resolución.

Es notorio que ambos sexos presenten fases semejantes y análogas, así como el orgasmo. En el varón se desencadena cuando se estimulan el glande y el pene, y en la mujer se produce a causa de la estimulación. Aun así, la respuesta presenta similitudes y diferencias como la presencia en el hombre de eyaculación y periodo refractario, mientras que esto no es así en la mujer.

Bibliografía

Lucas, M. (2009). Introducción a la sexología clínica. Elsevier.  Barcelona.

Kaplan, H. (2014).  La nueva terapia sexual volumen I y II.  Alianza Editorial. Madrid.

Kaplan, H. (2011). Manual ilustrado de terapia sexual. De bolsillo. Barcelona.