Doña Sílvia Catalán

Doña Sílvia Catalán

publicado en Sexología

28 de Junio de 20161631 lecturasConocer más sobre el autor

Dolor en la penetración: causas y soluciones

El dolor en la penetración es uno de los motivos de consulta más frecuentes por parte de mujeres de todas las edades. Si bien es cierto que se podría pensar que este es un problema que o se tiene o no se tiene, lo cierto es que, en cualquier momento de la vida de una mujer puede aparecer y hay que estar informadas de cómo actuar y de las causas que pueden llevar a ello.

¿Cuáles son las principales causas del dolor en la penetración?

Grosso modo podríamos decir que existen dos tipos de causas del dolor en la penetración: causas físicas y causas psicológicas. Pero la realidad es que, muy a menudo las unas van ligadas a las otras, actuando como detonantes o como potenciadores del problema.

Principales causas físicas del dolor en la penetración

  • Infecciones o enfermedades de transmisión sexual.
  • Episiotomías o adhesiones a causa de cicatrices localizadas en la zona vaginal o vulvar.
  • Contracturas en el suelo pélvico.
  • Menopausia (a causa de la disminución de estrógenos).
  • Inflamaciones de la vulva o la vagina (vestibulitis o bartolinitis).
  • Irritaciones vaginales o vulvares.
  • Endometriosis.
  • Quistes ováricos.

Pero lo cierto es que sin ninguna de estas afecciones físicas, la penetración puede ser muy molesta o llegar a doler hasta el punto, incluso, de impedir por completo cualquier tipo de penetración. Estaremos entonces delante de las causas psicológicas del dolor en la penetración.

Principales causas psicológicas del dolor en la penetración

  • Miedo al dolor: si en algún momento hemos sentido dolor en la penetración es fácil que nuestro cuerpo quiera evitarlo a toda costa y se ponga tenso.
  • Falta de excitación: si no estamos bien excitadas la vagina no se lubrica ni se relaja lo suficiente como para que la penetración sea agradable.
  • Miedo a las consecuencias de la penetración: hay mujeres que tienen tanto miedo a contagiarse de una enfermedad o a un embarazo no deseado que, de forma inconsciente, evitan la penetración.
  • Ideas erróneas sobre la sexualidad: hay ocasiones en las que la mujer puede querer una relación sexual pero no una penetración. La "obligatoriedad" de penetración es uno de los pilares principales de al falta de educación sexual.

¿Qué hacer si las causas son psicológicas?

Tanto ante las causas físicas como las psicológicas la recomendación es acudir a un profesional que pueda orientarte y ayudarte a encontrar la causa y la solución.

Tal y como yo entiendo la terapia sexual es imposible desvincularla de la colaboración de ginecólogos y fisioterapeutas de suelo pélvico. Así que lo que normalmente recomiendo a las pacientes es que sigan el tratamiento en paralelo, porque a pesar de que podamos pensar que si se elimina la causa física se supera el problema, lo cierto es que las causas psicológicas suelen mantenerse.

¿Cómo se puede superar?

Con una buena terapia combinada, como explicaba en el punto anterior. Pero, sobre todo, con mucha paciencia y voluntad. Para poder superar el dolor en la penetración es imprescindible que la mujer quiera hacerlo y quiera ponerse a prueba. Habrá días en los que la terapia será muy dura, porque sacará muchas cosas y confrontará a la paciente consigo misma, pero solo con perseverancia y una buena guía se conseguirá superar.

¿Existe una terapia para hacerlo? ¿En qué consiste?

La terapia de tratamiento del dolor en la penetración consiste en trabajar, como decía anteriormente, tanto la parte psicológica como la física. A nivel de terapia física la mejor terapia es que la mujer vaya sobreponiéndose poco a poco a sus miedos y reparos hacia su propio cuerpo e ir, progresivamente, acercándose a la penetración (ya sea con los dedos, con dilatadores terapéuticos, con dildos, con vibradores o con un pene).

Por otro lado, la vertiente psicológica del tratamiento tiene mucho que ver con la educación a nivel sexual, el autoconocimiento, la superación de los miedos y la afirmación de la autoestima de la paciente.

¿Qué grado de éxito tiene la terapia?

En la mayoría de pacientes que siguen la terapia los resultados son muy satisfactorios. No solo la mayoría consiguen mantener relaciones sexuales con penetración disfrutándolas, sino que casi todas salen con la autoestima reforzada, teniendo mucho más claro qué les gusta y qué no a nivel sexual y sabiendo cómo hacerlo para disfrutar plenamente de su sexualidad.