Doña Beatriz Ballesteros Juarranz

Doña Beatriz Ballesteros Juarranz

publicado en Medicina interna

22 de Diciembre de 20112418 lecturasConocer más sobre el autor

El alcohol es la puerta de entrada de los adolescentes al mundo de las drogas

Las drogas socialmente aceptadas como el alcohol y el tabaco se convierten en un vehículo asequible, disponible y peligroso que lleva a los adolescentes a experimentar con otras sustancias de riesgo. La información y la sensibilización son esenciales.

Los jóvenes experimentan durante su adolescencia  cambios frecuentes y profundos en sus gustos y preferencias, es una etapa confusa y en la que los convencionalismos y presiones sociales pueden jugar un importante papel.

Si a esas circunstancias añadimos que el consumo del alcohol y el tabaco es socialmente aceptado, se hace vital que el adolescente esté informado y sensibilizado al respecto de las consecuencias y efectos de consumir esas y otras sustancias que puedan crear adicción.
Es habitual que se comience con el consumo de alcohol al que se vayan añadiendo otras sustancias como el cannabis o la cocaína.

¿Por qué se drogan nuestros hijos?

No existe una causa concreta o conocida que determine por qué un adolescente se adentra en el mundo de las drogas, pero pueden determinarse algunos de los factores de riesgo más frecuentes:
Factores de riesgo personales:

  • Falta de madurez, lo que puede llevar a un mayor riesgo de ser influenciado por su grupo de iguales, teniendo en cuenta que en la adolescencia es un referente para los jóvenes. 
  • Pertenecer a un grupo de iguales en el que algunos o todos sus miembros consumen algún tipo de sustancia. 
  • Sentimientos de inadaptación, de discriminación por pertenecer a grupos socialmente marginados.

 

Factores de riesgo familiares:

  • Tolerancia familiar ante el consumo de drogas (progenitores que fumen, beban, consuman o lo permitan entre otros miembros de la familia).
  • Ausencia de normas claras (es tan peligrosa la rigidez como la permisividad).
  • Relaciones familiares conflictivas.
  • Falta de comunicación.
  • Déficit en las estrategias de supervisión y control parental.

¿Qué hacer si sospecho que mi hijo se droga?

Si sospechamos de un consumo de drogas en nuestro entorno debemos analizar la situación de la forma más objetiva posible y comprobar que realmente existe ese consumo. Indicios del mismo pueden ser:

  • Cambios bruscos de humor o estado de ánimo.
  • Restricción progresiva de actividades que antes resultaban placenteras.
  • Cambios físicos: inquietud o agitación psicomotriz, dilatación pupilar, sudoración, temblores, disminución o aumento exagerado del apetito, insomnio o hipersomnia. 
  • Cambios físicos.
  • Descuido en las tareas habituales.
  • Disminución del rendimiento o la motivación.
  • Tendencia al aislamiento y a las mentiras.

Estos cambios pueden ser debidos a otros problemas o trastornos, por lo que es necesario observar cuidadosamente y buscar ayuda profesional lo antes posible. 

Habitualmente es un familiar (normalmente la madre) la que acude a un centro de atención primaria y a partir de esa visita, el médico puede citar al adolescente a consulta para resolver sus dudas o problemas.