Dr. Antonio Ojeda Moreno

Dr. Antonio Ojeda Moreno

publicado en Traumatología

16 de Diciembre de 2014712 lecturasConocer más sobre el autor

El desafío con las lesiones graves del cartílago de la rodilla

Si al final del siglo pasado se abrió, con nuevas tecnologías, una esperanza para disminuir el ascenso de los tratamientos con la cirugía protésica de la rodilla, sin olvidar los tratamientos combinados de CAR y osteotomías tibio/femorales, en estos catorce años del presente siglo se presentó, con una gran ilusión, el trasplante osteocondral, del que hasta ahora no hemos podido depender exclusivamente de él, para estimar que hemos ganado la batalla a la artrosis de rodilla.

Tampoco el trasplante de condrocitos autólogos, ni el de las células precursoras mesenquimatosas, con el paso de unos años, se ha podido comprobar, una degradación con calcificación del cartílago, adelgazándose y mostrando fibrilación e irregularidades en su superficie. Pasándose en los últimos tiempos a la búsqueda de genes capaces de codificar sustancias condroprotectoras o condroregenadoras, existiendo múltiples estudios en uso, pero hasta hoy sin certeza de su éxito.

Entonces, ¿cuál es el camino más óptimo para vencer a la artrosis de rodilla? Como ortopedista infantil, en nuestra primera etapa profesional, comprobamos que, como otros colegas, una deformación congénita de rodilla, en relación a sus ejes y a la situación anómala de la rotula, había que atajarla a tiempo, para permitir con esa prevención, que los tratamientos posteriores fuesen más fáciles para su definitiva corrección.

Si partimos en equipo los ortopedistas, tanto los expertos en correcciones no quirúrgicas, como los quirúrgicas, en esas precoces etapas, siguiendo con medidas preventivas, terapias físicas, control de la obesidad, higiene del calzado, higiene postural, ergonomía laboral, personalización del ejercicio, etc., en el futuro de estos pacientes, posiblemente se podrían evitar el aumento de la cirugía protésica.

Esa ha sido nuestra experiencia en cuarenta años y al día de hoy, se empieza a asumir que lo importante es luchar para disminuir la prótesis total de rodilla, en todos los servicios públicos y privados, sin que con los avances en biomecánica y bioingeniería, una prótesis total o parcial de rodilla, pueda ser el mejor remedio para una gonartrosis en varo/valgo/flexo, al alcance de cualquier cirujano ortopedista, elevándose cada vez más, por la prolongación de vida en nuestro país, conllevando unas sumas de gastos preocupantes a las urgencias privadas y el sistema público.

Sin utilizar los consabidos y provechosos algoritmos, para alcanzar el éxito en una intervención quirúrgica de rodilla, con una lesión leve o grave de cartílago, al día de hoy y tras un largo periodo de tiempo nuestra actitud siempre estuvo basada en técnicas conservadoras, lo más cómoda para el paciente, dentro de ellas con métodos de fijación biocompresivos de las osteotomías tibio/femorales, correctoras de ejes para prevenir el avance de la artrosis. Esas y otras conductas quirúrgicas para evitar la colocación de una prótesis, lo más tardía posible, ha sido una constante en nuestros últimos diez años.

Estamos de acuerdo también que, como otros ortopedistas, por nuestra larga experiencia en más de 6.000 artroscopias de adultos, en un 60 % encontramos lesiones de cartílago, precursoras algunas de artrosis de rodilla para ser tratadas con prótesis, con menor frecuencia en pacientes por debajo de 30 años, donde solo lo encontramos por debajo del 5 %. Estimamos por ello que, con las nuevas generaciones desde los ortopedas infantiles, a los adultos deberían de seguir impidiendo la prevención y evolución de deformidades extremidad inferior, curable en esas edades por métodos conservadores y quirúrgicos.

A nuestros pacientes adolescentes y adultos, con antecedentes familiares y con leves y moderados trastornos de ejes, somos partidarios, como hemos descrito anteriormente, de personalizarle tratamientos, desde nutricionistas, ortopedas, fisioosteópatas, higiene postural, descargas y en casos de molestias permanentes, tratamientos conservadores con, infiltraciones de colágenos , alternando con hialurónico, o plasma enriquecido en factores de crecimiento,

Las pérdidas simples o extensas de cartílago en zona de carga, nuestra larga experiencia con injertos osteocondrales o autoinjerto (técnica de mosaicoplastia) asociado o no a otras técnicas quirúrgicas (osteotomías normocorrectivas tibiales), conjuntamente con el uso de plasma enriquecido en factores de crecimiento, y las medidas generales planteadas con anterioridad, nos ha garantizado disminuir el número de casos en cirugía protésica.