Doña Henar de Frutos Gamero

Doña Henar de Frutos Gamero

publicado en Fisioterapia

15 de Febrero de 201721 lecturasConocer más sobre el autor

¿Es siempre bueno el deporte?

¿Quién no practica hoy en día algo de deporte? Estamos en la era del culto al cuerpo, de buscar una buena salud y cuidarnos. En esa búsqueda parece que tenemos claro que lo adecuado es mantener un tipo de dieta adecuada y practicar deporte de forma regular, hasta el punto de que está hasta mal visto no comer productos ecológicos o ser sedentario.

Efectivamente, una buena dieta y la realización de deporte, ejercicios físico, en general, es bueno para la salud, pero como casi todo en esta vida, hay una medida óptima y un límite que no debemos traspasar. No siempre más es mejor.

Aunque parezca mentira, y lo solamos decir medio en broma, existe la adicción al deporte, también llamada dismorfia muscular, complejo de Adonis, anorexia inversa o vigorexia. Se trata de un trastorno psicológico que por desgracia es cada vez más frecuente.

Las personas que sufren de vigorexia manifiestan una preocupación obsesiva por su cuerpo, teniendo una visión errónea de su esquema corporal, y por supuesto cambian su alimentación alcanzar sus objetivos. Se sienten flácidos, delgados, débiles… y es por ello que realizan más ejercicio, para intentar mejorar. Se miran constantemente en el espejo y se pesan a menudo. Pueden llegar a realizar 4 o 5 horas de musculación diarias y alterar su alimentación orientándola al consumo proteínico, para así poder estimular la producción de masa muscular. Es tal la cantidad de ejercicio realizado que se llega a perder el control en su realización y se producen efectos secundarios, lesiones.

A menudo para intentar conseguir sus objetivos acaban haciendo uso de productos dopantes, tipo esteroides o anabolizantes, para poder aumentar el volumen muscular, sin embargo esto acaba dando lugar a problemas cardíacos, problemas de fertilidad, acné, irregularidad menstrual en mujeres y atrofia testicular en hombres, ansiedad, fatiga, dolores musculares…

Como en cualquier enfermedad de este tipo, se sienten molestos si se les critica por hacer demasiado ejercicio, o se enfadan consigo mismos si se saltan su rutina de ejercicios.

Suele llegar un momento que afecta a su vida diaria, ya que son capaces de faltar al trabajo por realizar ejercicio, dejan de quedar con las amistades poco a poco…

Todo esto nos lleva a preguntarnos dónde se encuentra el límite, qué es y no sano, cómo darnos cuenta… El ejercicio debe ser una actividad que se debe disfrutar, debe ser satisfactorio. La asociación estadounidense de psiquiatría dice que hay un problema si se dan al menos 3 puntos de las siguientes 7 variables: abstinencia, pérdida de control, tolerancia, efectos deseados, conflicto, tiempo y continuidad, pese al perjuicio para la salud.

En general, al comenzar a realizar ejercicio se trata de algo lúdico que disfrutamos, en el que obtenemos una recompensa. Esto es lo que debe ser, el ideal. Pero hay ocasiones en las que de esto se pasa a realizar ejercicios con mayor riesgo, ya que se empieza a utilizar el ejercicio como una válvula de escape. Y a veces se acaba por realizar rutinas diarias buscando nuevos límites para el cuerpo, llevándolo siempre hasta el límite, para terminar transformándose en la vida de esa persona, siendo lo único que le importa.

¿Cómo se llega a este punto? Se comienza buscando mejorar la apariencia, pero también sentirse bien, ya que el ejercicio produce endorfinas que son analgésicos naturales, por lo que alivia nuestras preocupaciones y disminuye nuestros dolores. El problema es que esto es temporal, y al poco reaparecen la depresión y los dolores, por lo que se vuelve al gimnasio una vez más.

Así que debemos estar atentos a los signos de alarma y realizar deporte para cuidarnos, pero sin traspasar esa delgada línea que hará que sea peor el remedio que la enfermedad. ¡Disfrutad del deporte!