Doña Henar de Frutos Gamero

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publicado en Fisioterapia

21 de Abril de 2017763 lecturasConocer más sobre el autor

Esguince de tobillo: los 7 errores que todos cometemos

El esguince de tobillo o torcedura se trata de una lesión en la que tanto la cápsula articular como los ligamentos que rodean al tobillo se distienden o elongan, pudiendo llegar a romperse, como consecuencia de un movimiento exagerado de la zona.

Es importante saber qué grado de esguince tenemos para poder determinar que tratamiento será el adecuado, pudiendo cometer errores si no lo tenemos en cuenta. Lo más habitual son los esguinces de primer y segundo grado, cuyo tratamiento será similar y normalmente no cursan con mucha limitación funcional cursando con dolor leve-moderado y con ligera o ninguna hinchazón. Los esguinces de tercer grado ya suponen una rotura ligamentosa, por lo que el dolor, la hemorragia y la hinchazón son importantes, produciendo como consecuencia una pérdida significativa de la estabilidad y movimiento del tobillo.

Entonces... ¿que tenemos que hacer y qué no? A continuación os presento los errores más comunes que se cometen:

1. Antiinflamatorios

En general producen un efecto antiinflamatorio, analgésico y antipirético. Todos ellos pueden producir una gran variedad de efectos secundarios (dolor de estómago, vómitos, nauseas, vértigos, fatiga, sueño, dolor de cabeza…). Por ello es mejor no tomarlos salvo que la inflamación sea muy grave y requiramos de un tratamiento de impacto inmediato. En su lugar podemos utilizar multitud de opciones disponibles como son:

  • Control de la inflamación mediante la alimentación: evitar alimentos con alta proteína animal como la carne, el pescado o los lácteos que empeoran las inflamaciones y tomar alimentos más alcalinos que la reducen como son la cúrcuma, el jengibre, el salmón, las nueces, jugos vegetales, zanahoria, lechuga, ajo, brócoli, pasas, dátiles, uvas, papaya, manzana, pera, avellanas, almendras, té verde… y muchos otros. Además es fundamental llevar a cabo una dieta baja en sal.
  • Utilización del frío y el calor: poner frío local las primeras 48-72 horas cuando la zona está caliente y roja, más adelante pasar al calor local. Mediante compresas, manta eléctrica, hielo… o aceites fríos (de ciprés, menta, coco, almendra…) y calientes (jengibre, canela, oliva…).
  • Baños de contraste: alternar la inmersión en agua fría y caliente (1 minuto en agua fría y 3 en caliente) durante 15 minutos, dos veces al día. Es más eficaz si se añade sal gorda en el agua caliente.
  • ·Compresas de col verde caliente (dejar puesta durante unos 30 minutos tapada con una tela y sujeta con papel plastificado) y tomar infusiones de ortiga.
  • ·Evitar mantener la misma posición mucho tiempo y colocar el pie en alto cuando se pueda para favorecer la circulación.
  • No usar prendas de vestir muy ajustadas: cuidado con pantalones, calcetines y zapatos.

2. Inmovilización con vendas o escayolas

Es muy habitual que nos lo pongan cuando vamos a urgencias, o que nosotros mismos nos pongamos una venda para sentirnos más seguros, pero salvo que tengamos un esguince grado III, debemos evitar siempre escayolas. Para colocar las vendas hay que esperar 24 horas para dejar que el tobillo se hinche o de lo contrario cortaremos la circulación, y normalmente se llevarán durante unos 7 días, cambiándolas a ser posible a diario y colocándolas siempre de forma que limiten el movimiento que produjo el esguince, pero permitiendo los demás.

3. Dejar de pisar o caminar

Hay que realizar lo que llamamos un reposo funcional, es decir, ¡no forzar pero utilizar! Salvo que se trate de un esguince grado III, por supuesto. La vuelta a la normalidad será más precoz cuanto antes tratemos el esguince.

4. No querer tocar la zona

Como duele nos da miedo tocarlo porque pensamos que dolerá más, además, solemos dar por hecho que para empezar a tocarlo y moverlo debe dejar de doler primero. Pero esto no es así. Una vez pasadas 24-48 horas ya estamos listos para visitar a nuestro fisioterapeuta. No solo nos ayudará a reducir la hinchazón y el dolor de forma que reduzcamos el tiempo de recuperación, sino que nos enseñará ejercicios de fortalecimiento, coordinación y equilibrio que nos ayudarán a evitar que vuelva a repetirse el esguince.

5. Esperar a estar “bien del todo” para empezar a mover el pie

Cuanto más tardemos en empezar a mover el tobillo más rango de movimiento habremos perdido. Cuando no movemos una articulación, esta pierde poco a poco grados de movimiento, así que es fundamental empezar cuanto antes.

6. Utilizar demasiado tiempo un vendaje funcional o una férula para hacer actividades

Suele ocurrir que al sentirnos más seguros y protegidos con ellos puestos, por eso acabamos siendo reacios a retirarlos. Los vendajes funcionales son para evitar los extremos de los movimientos y así evitar una recaída, pero si los usamos de forma continuada la musculatura de la zona, al no trabajar, acaba por atrofiarse, y si esto ocurre cuando retiramos el vendaje o la férula la musculatura no nos sujeta y volvemos a lesionarnos. Normalmente pasadas unas 3 o 4 semanas hay que dejar de usarlas, o como mucho mantenerlas para casos puntuales en los que sabemos que vamos a exigir demasiado al tobillo.

7. Otros riesgos

Volver a la normalidad sin un seguimiento por parte del fisioterapeuta. Es muy habitual que cuando ya no duele y lo movemos bien, volvamos a nuestra rutina diaria y nos despidamos de nuestro fisioterapeuta. Sin embargo a la semana o al par de semanas de esta vuelta a la normalidad deberíamos acudir a nuestro fisioterapeuta para que revise el estado de nuestro tobillo y lo mantenga en buenas condiciones bajo situaciones de esfuerzo, ya que es muy frecuente sufrir pequeñas recaídas.