Redacción de Saluspot

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publicado en Reumatología

23 de Diciembre de 2011539 lecturasConocer más sobre el autor

La artritis psoriásica suele empezar a manifestarse a partir de los 40 años

La psoriasis es una enfermedad dermatológica que presenta inflamación crónica de la piel, produciendo lesiones escamosas. No es contagiosa, aunque sí puede ser hereditaria, afectando genéticamente a los hombres por encima de las mujeres.

Suele aparecer en codos, rodillas, cuero cabelludo, abdomen y espalda. Está muy ligada a los estados de estrés. En casi un tercio de los afectados por la psoriasis, la enfermedad sufre complicaciones, derivando en artritis psoriásica. En este caso, las inflamaciones se producen en las articulaciones.

Se ha podido comprobar que la artritis psoriásica empieza a manifestarse a partir de los cuarenta años y que, en muchos casos, antecede a una futura artritis de carácter reumatológico. Tan sólo en un porcentaje bajísimo, la artrosis articular se ha manifestado antes que la cutánea.

La relación entre ambas enfermedades aún es desconocida pues, no se ha determinado qué tipo de conexión puede existir entre la piel y las articulaciones. Es cierto que, ambos males, comparten factores de carácter genético, medioambiental, alimentario e inmunológico, pero ello no explica la relación entre dos zonas corporales tan distintas entre sí.

Las similitudes entre ambos tipos de artritis, la psoriásica y la reumatológica, son significativas, y esto ha llevado en bastantes ocasiones, a errores en la diagnosis por parte de los facultativos.

El cuadro sintomatológico de la artritis psoriásica muestra rigidez matinal en las articulaciones afectadas, mayor cuanto mayor es la inflamación; dolor en estado de reposo, por lo que se agudiza durante la noche mientras dormimos; inflamación articular, que hace que pueda confundirse con la artritis de carácter reumatoide; cambios en las uñas, presentando decoloración, punteado o fractura de las mismas, que en ocasiones induce a confundirla con una micosis; y dactilitis, vulgarmente conocida como “dedos salchicha”, que inflama todo el dedo, acompañando a la hinchazón, con picos de dolor.

El tratamiento dependerá de la severidad con que se presenta la enfermedad. Si el grado de virulencia es moderado, bastará con el uso de antiinflamatorios no esteroideos. Se pueden combinar con fototerapia en la variante cutánea. Si el caso excediera el grado de moderación en cuanto a severidad, resultaría conveniente administrar terapias de carácter biológico.

Las bondades del efecto de los baños de sol en pacientes con esta afección, parece más una leyenda tradicional, que una realidad. De hecho, algunos facultativos apuntan que, un calor excesivo, puede empeorar el estado de una articulación inflamada.

En la actualidad, la patogénesis de la artritis psoriásica, es aún desconocida.