Dr. Manuel Antonio Fernández Fernández

Dr. Manuel Antonio Fernández Fernández

publicado en Psicología

5 de Enero de 20152477 lecturasConocer más sobre el autor

Los problemas escolares en niños, adolescentes y adultos

Los problemas escolares son uno de los principales quebraderos de cabeza de todos los padres de hoy en día. ¿Todos los niños sirven para estudiar?

Como padre o madre sabes bien que el tema del colegio es uno de los principales en los primeros años de vida de cualquier muchacho.

Generalmente no aparecen muchas dificultades de adaptación al principio de la escolarización y los chicos van evolucionando de forma satisfactoria conforme van avanzando los cursos y sus capacidades se van equiparando con las exigencias que se les ponen. Por desgracia, esto no siempre es así y aparecen los problemas escolares.

Hay chicos que desde pequeños muestras dificultades en la adaptación al entorno académico, dificultades para la socialización con los niños de su edad o que no consiguen prestar la atención necesaria para llevar un ritmo adecuado.

Cuando esto ocurre, debes ser rápido a la hora de plantearte la posibilidad de que haya algún problema que no deje a tu hijo hacer las cosas como todos los demás de su edad.

Evidentemente, cada niño es diferente y tiene unas fase de desarrollo variables, pero todo esto debe estar dentro de unos límites razonables. Si aparece algunas dificultad o alguno de los datos que vas a leer en este artículo, no dudes en dudes en informarte y consultar con un especialista.

Los cambios de la sociedad actual

En la sociedad en la que nos ha tocado vivir, la forma de criar y educar a los hijos ha cambiado de forma considerable. No solo por el trabajo, las nuevas tecnologías o las exigencias de una crisis, sino también porque la especie humana sigue evolucionando. A veces no sabemos hacia dónde pero evolucionamos.

Ahora los niños empiezan a ir a la guardería a los pocos meses de nacer. Empieza el contacto social con los iguales y con esto, las relaciones sociales. Siempre podemos valorar las ventajas y los inconvenientes de estas circunstancias.

La mayoría de los niños no tienen dificultades importantes para adaptarse a estos hechos. La especie humana está acostumbrada a convivir en grupo y los bebés tienen una gran capacidad de adaptación al entorno y al ambiente.

De cero a tres años

A esta edad nadie se plantea los problemas escolares, pero sí debes plantear los problemas educativos. Al fin y al cabo la vida no es una serie de acontecimientos sin relación, de hecho, todo está relacionado hasta tal punto, que la manera que tengamos de tratar, hablar, educar y cuidar a los niños en los primeros meses y años puede ser determinante.

Para que te hagas una idea, el padre de un chico de la consulta que fue adoptado en Rusia a los 18 meses me contó con asombro la primera vez que vino a la consulta que a pesar de llevar en España más de 8 años, aún se echa a temblar cuando escucha a alguien hablar en ruso. ¿No te parece increíble ese efecto memoria? También le pasa los días de mucho frío, cuenta que se encuentra mal y se pone muy nervioso.

Todo esto marca y debes ser consciente para empezar desde pronto a ayudar a tu hijo a no tener problemas.

En la edad preescolar

Independientemente de esto, hay chicos que tienen una predisposición genética a desarrollar problemas de déficit de atención, hiperactividad o impulsividad, es decir, TDAH (trastorno por déficit de atención y/o hiperactividad) que ya desde bien pequeños presentas síntomas sugestivos. Ni mucho menos se puede hacer un diagnóstico con estas edades pero hay muchos signos de alerta a tener en cuenta como "predictores" de un futuro TDAH. Os dejo una lista de 9 signos:

  • Pobre desarrollo del juego social (asociativo-cooperativo).
  • Estilo de juego: preferencia por los juegos deportivos sobre los educativos.
  • Actitud "desmontadora" ante los juguetes. Pobre "interés sostenido" por el juego con juguetes.
  • Retraso en el lenguaje.
  • Retraso en el desarrollo de la motricidad fina adaptativa: torpeza.
  • Dificultades para el aprendizaje para los colores, los números y las letras.
  • Dificultades en el desarrollo gráfico y comprensión de la figura humana en el dibujo.
  • Inmadurez emocional.
  • Rabietas y accidentes en el hogar o en el parvulario.

Además de esto, es frecuente que los problemas en el entorno escolar de los niños pequeños tengan más relación con el área social y conductual que con el académico. Nadie le pide a un niño de 3-4 años que sepa leer o escribir, se asume que lo irá haciendo como los demás, pero lo que sí se pide es que sea capaz de relacionarse con los demás, de halar, de compartir... y por supuesto sí pegar, gritar, romper cosas... Ojo, en la inmensa mayoría de los casos estas dificultades no dependen del modelo educativo sino del temperamento del chico.

Cuando tu hijo tenga problemas de excesiva inquietud motora, indiferencia a tus indicaciones y problemas para relacionarse con los demás niños de tu edad, debes consultar con un especialista.

En la edad escolar

Cuando los niños empiezan primaria es cuando empiezan a dar la cara de verdad los problemas escolares. En este momento se les pide directamente una serie de objetivos a cumplir por primera vez en el área académica. Además, deben cumplir unas normas básicas de convivencia y comportamiento dentro del aula que no siempre les son fáciles de alcanzar.

Deben estar entre 45 y 50 minutos quietos en su mesa, sin levantarse ni moverse y prestando atención a las indicaciones del maestro. Como verás, esto puede llegar a ser un reto inalcanzable para un chico que tenga problemas de hiperactividad o falta de atención.

Si no fuera poco, debe obedecer las indicaciones del maestro cuando este se las da sin molestar a los demás compañeros y sin hablar hasta que se lo indiquen o pidan permiso. Para muchos chicos con problemas del aprendizaje esto es un choque brutal para sus hábitos y costumbres.

Es en este periodo cuando los profesores, si están alertas y bien formados, empiezan a detectar dificultades en algunos chicos y comunican a los padres la necesidad de evaluaciones educativas, psicopedagógicas o neurológicas.

Recuerda, no debes tomar a la ligera estas indicaciones, ante la más mínima sospecha, ponte manos a la obra para detectar rápido el problema, si es que lo hay, y empezar a ponerle solución.

Los problemas escolares más frecuentes a esta edad son estos:

  • Trastorno por déficit de atención y/o hiperactividad (TDAH).
  • La dislexia.
  • Altas capacidades intelectuales.

Son tan importantes las repercusiones de estos problemas que entre ellos provocan el 90 % del fracaso escolar que tenemos en nuestro país. Esto hace que sean los problemas a descartar de forma más prioritaria cuando se detecta alguna dificultad escolar.

En la adolescencia

En los adolescentes también es frecuente la aparición de los problemas escolares. Si no te han referido anteriormente ninguna dificultad importante es raro que empiecen a esta edad, pero si ya había algún problema y no se hecho un diagnóstico adecuado o un abordaje correcto, la situación se puede llegar a complicar mucho.

A mi consulta acuden con frecuencia familias con chicos de 15-18 años e incluso más en los que desde pequeño se han percibido dificultades. En general son chicos con problemas de concentración que no han tenido otras dificultades importantes fuera de la escuela. Siempre han pasado desapercibidos porque salvo que les ha costado estudiar, no han dado otro problema.

Cuando hay problemas de hiperactividad o impulsividad pueden detectarse rápido por las situaciones conflictivas que se producen en casa o el colegio pero cuando el problema es exclusivamente de déficit de atención, el diagnóstico puede demorarse años.

Esto es muy importante porque aunque el tratamiento farmacológico para esos cuadros puede funcionar muy bien, cuanto antes se detecte, mejor resultados da y menos problemas tiene el chico y la familia.

En adultos

¿Por qué hablar de los problemas escolares en los adultos? Cuando valoro chicos con TDAH en mi consulta siempre pregunto a los padres si hay alguien parecido a ellos en la familia, primos, tíos, abuelos, padre, madre... E incluso les hago un cuestionario para detección de síntomas de TDAH en adultos.

Lo hago por un motivo claro, la importantísima predisposición genética existente en todos los trastornos del aprendizaje u específicamente en el TDAH. Es tan elevada que el 70 % de los chicos que vienen a mi consulta tiene alguien en la familia con síntomas parecidos y la mitad de las familias tiene algún miembro de primer grado con síntomas suficientes para hacer el diagnóstico de TDAH. Puedes ver información en mi artículo sobre el déficit de atención en los adultos.

Es frecuente que cuando conocen el TDAH, los padres se sientan muy identificados con sus hijos y reconozcan que ellos también tuvieron sus dificultades. Algunos padres las siguen teniendo tanto en el trabajo como en las relaciones de pareja y por eso tengo muchas familias en las que alguno de los hijos y alguno de los padres están en tratamiento por su TDAH.

En resumen:

  • Hay que estar pendiente de los signos de alerta de los problemas escolares desde pequeños.
  • Hay que tomarse en serio los avisos del entorno escolar.
  • Hay que buscar a un especialista serio, honesto y bien formado.
  • Hay que aprender todo lo que se pueda sobre el tema para ayudar a tu hijo.


Y finalmente no olvides...

  • Todas las familias tienen sus problemas.
  • Si detectas el problema a tiempo podrás resolverlo y evitar dificultades a tu hijo.
  • Los problemas escolares suelen evolucionar favorablemente.
  • La detección precoz de un TDAH es la mejor noticia que puedes tener, es el primer paso a la solución.