Dr. Antonio Ojeda Moreno

Dr. Antonio Ojeda Moreno

publicado en Traumatología

15 de Diciembre de 2016123 lecturasConocer más sobre el autor

Qué características debe reunir una buena silla de ruedas para los mayores

Los mayores utilizan la silla de ruedas en dos circunstancias concretas: la primera, cuando solo se necesita de forma transitoria; y la segunda, si es definitiva. La elección se basará dependiendo de la actividad de la persona mayor y de las distancias o desplazamientos que deba hacer, permitiendo que tenga una mayor autonomía en su vida diaria y que pueda asistir a actividades de esparcimiento y ocio.

La elección, por tanto, debería ser aconsejada por un especialista, un médico rehabilitador, un fisioterapeuta o un experto técnico ortopédico. La tipología de pacientes para el uso de una silla de ruedas estará en relación con unas variables, en relación con la enfermedad fundamentalmente y con la discapacidad de la persona mayor.

Los casos por los que un anciano suele necesitar la silla de ruedas suelen ser por patologías del aparato locomotor, operaciones de columna, de cadera y de rodillas, que son, de las afecciones de los mayores, las que mejor se adaptan a sillas de ruedas simples para un periodo corto. Otras de las causas pueden ser secuelas de lesiones vasculo-cerebrales, neurológicas y artrosis avanzada de articulaciones del miembro inferior.
Las sillas recomendadas, dependiendo de los miembros superiores, son las manejadas por los brazos.

Actualmente existen tres variedades de sillas de ruedas adaptadas a personas mayores con secuelas de diferentes patologías:

  1. Sillas de ruedas manuales

        a) Sillas de ruedas autopropulsadas
        b) Sillas de ruedas no autopropulsadas
  2. Sillas de ruedas eléctricas
  3. Sillas de ruedas de bipedestación

Las características  funcionales elementales que deben tener una  buena  silla de rueda dependerán de varios criterios:
 

  1. Es fundamental su adaptación al peso y al tipo de discapacidad del usuario, no olvidando, de ser permanente, usar un cojín antiescaras.
  2. La característica del entorno: no es lo mismo el entorno interior (domicilio/ puertas) que el exterior, por tanto deben adaptarse a ambas medidas. En caso de ser permanente se debe tener una anchura de puertas a partir de los 80 cm como mínimo si es solo una silla, de los contrario tendrían que ser dos.
  3. Las actividades diarias: dependerá de si la persona mayor se tiene que desplazar distancias largas o cortas. En caso de personas con dependencia tendremos en cuenta que puedan o no autopropulsarse.
  4. Facilidades de plegado y transporte: para desplazamientos en vehículos es bueno que puedan plegarse y desmontarse con facilidad y, sobre todo, la seguridad, hay que conseguir tener una estabilidad ante el vuelco y permitir soportar el peso del paciente.
  5. El asiento debe tener unos centímetros más anchos y debe estar separado de las piernas 5 cm a.m. Debe mantener una buena alineación entre columna y pelvis. El respaldo hay que regularlo en relación al asiento entre 100 y 110 grados.
  6. El reposapiés debe estar elevado entre 10 y 15 centímetros y el reposabrazos unos 2 cm por debajo del codo.