Dr. Antonio Ojeda Moreno

Dr. Antonio Ojeda Moreno

publicado en Cirugía ortopédica

27 de Octubre de 20141320 lecturasConocer más sobre el autor

¿Qué es la «migraña de rodilla» o condromalacia femoropatelar?

Con cuarenta años de experiencia en reumatología quirúrgica y cirugía ortopédica, la extendida «migraña de rodilla» o condromalacia femoropatelar, a día de hoy sigue teniendo discusión entre profesionales en relación al diagnóstico, pero especialmente a su etiopatogenia, a pesar de tenerse conocimientos de que hay una serie de factores que influyen en el dolor patelar o rotuliano.

La estructura condral femoropatelar, su densidad, su resistencia a los esfuerzos, su situación en el desfiladero femoral, las acciones musculares de los dos potentes vastos, el medial y el externo, su situación asimétrica en el desfiladero femoral (rótula alta y rótula baja), la situación del tendón rotuliano, el eje de carga femorotibial, y sobre todo la genética y la interfase cartílago/hueso.

Hay también un aumento de esta afección en pacientes jóvenes y adolescentes, naturalmente la hiperactividad es otra causa y saber diferenciar en una previa exploración, quién puede ser candidato al dolor rotuliano, apoyaría más la prevención. Ahora está de moda el entrenamiento personalizado, y precisamente algunos de los pacientes entre cincuenta y veinte años (a.m.) que me visitan a mi consulta por ese dolor subagudo o crónico patelar, padecen de condromalacia, y algunos de los factores que acabo de escribir podrían ser evaluados por un técnico con mediana experiencia, y así, tras esa traducción, debería prohibir entrenamientos o deportes que aumentase considerablemente las tensiones en la articulación femoropatelar.

Tras un diagnóstico por expertos ortopedistas, viene la segunda interrogación. ¿Cómo tratarla? ¿Hay que evitar la cirugía de entrada? ¿O mejor pautas conservadoras? Vuelvo a repetir que lo mejor sería la personalización, tras exploración d e la rodilla, de tratamientos conservadores si en una fase inicial no apareció el dolor.

Si el dolor es muy agudo y se tiene conocimientos de la exactitud del diagnóstico y por causas mecánicas morfológicas, de inicio: no operar. El tratamiento ideal en esa etapa es la fisiosteopatía, casi siempre la apoyamos con tratamiento de infiltraciones, unas veces colágenos, otra acido hialurónicos y dependiendo del grado de lesión condral, es cuando utilizamos el plasma enriquecido en factores de crecimiento. En ocasiones, cuando el dolor está muy extendido utilizamos, al mismo tiempo, tratamiento con infiltraciones de AINE perirrotulianas.

Si dentro de la causa mecánica encontramos resaltes y crujidos, y no mejorase con tratamiento conservador, una vez superado el tratamiento rehabilitador, sí realizamos una artroscopia, que puede combinarse. Dependiendo de la situación rotuliana en el desfiladero troclear, con solo una liberación externa y un refuerzo medial, solo añadiríamos un recentraje del tendón rotuliano mediante realineación distal del aparato extensor u osteotomía plano oblicua tibial (corrigiendo eje rotuliano y femorotibial).