Don Vicente Alcántara Aceituno

Don Vicente Alcántara Aceituno

publicado en Psicología

22 de Junio de 20152535 lecturasConocer más sobre el autor

Qué significan el voyeurismo, la dominación y otras fantasías sexuales

En muchas ocasiones las fantasías sexuales, al estar relacionadas con la infidelidad, la inmoralidad o lo prohibido, se han considerado tabú o una indecencia. Fantasía es la capacidad que tiene la persona para reproducir ideales sexuales, generalmente mediante imágenes que provocan sensaciones placenteras en el cuerpo. Esta capacidad de imaginación que Freud denominó “phantasie” puede ser tanto sexual como de deseo y placer, nos permite excitarnos y expresar nuestro deseo sexual en pareja y con nosotros mismos. Tener fantasías sexuales no significa necesariamente desear que ocurran en la vida real.

Explicamos a continuación algunas de estas fantasías.

Ceder el poder

A través de un acuerdo verbal uno de los componentes de la pareja decide establecer un cambio de rol, de forma que dicte al otro lo que tiene que hacer en el acto sexual. Son muchos los casos en los que al entregarse a la experiencia y liberar el poder, se genera un disfrute extremo a nivel sensorial, sexual y de gozo erótico.

Voyeurismo

Consiste en obtener gran satisfacción sexual al observar a otras personas en ropa interior, desnudos o practicando sexo en la intimidad. Esta excitación solo se consigue si los observados no se percatan. Esta conducta lleva aparejada un alto componente compulsivo y las formas de ejecutar la observación son de lo más variado, como mirar por la cerradura de una puerta, por la ventana, en una situación a cierta distancia, a través de un espejo, con la cámara del móvil, etc. A pesar de ocultarse, si el voyeurista es descubierto aumenta su excitación.

Dominatrix

Situación en la que la persona en su vida sexual tiene un tipo de relación denominada DS (Dominación/Sumisión). En este práctica uno de los componentes de la pareja ejerce como dominante y el otro como sumiso y se definen los patrones de conducta. Esta forma de ejercer DS está incluida dentro de las prácticas sexuales de bondage, disciplina, dominación y sumisión o sadomasoquismo (BDSM). En la fantasía de dominatrix, la mujer adopta el papel de dominante en el acto sexual y el hombre u otra mujer el de sumiso o sumisa. Se hace uso de una indumentaria específica: ropa sexy, tacones de aguja, prendas de cuero y seductoras. Muchas veces se ejerce a nivel profesional y el sumiso o la sumisa remuneran los servicios de la dominatrix.

Exhibicionismo

Es mostrar compulsivamente los genitales a otras personas. Como tal es una parafilia y un delito. Pero en el ámbito de la sexualidad de una pareja deja de ser una parafilia para convertirse en una fantasía en la que uno de los miembros de la pareja obtiene placer al exhibirse al otro. El exhibicionismo o apodysofilia es más frecuente en hombres y lo más común es que exhiba sus genitales a la vez que se masturba. Suele estar relacionado con la perversión. Sin embargo, si llevamos esta práctica sexual a la vida erótica de la pareja en la intimidad, es incorrecto incluir connotaciones parafílicas en el término.

Fantasías lésbicas

Se da tanto en mujeres como en hombres, aunque el significado a nivel sexual no es el mismo. Los hombres fantasean en tener sexo con dos mujeres. En cambio es una de las fantasías más comunes en mujeres (un 80% de mujeres heterosexuales ha tenido fantasías lésbicas). Este deseo por parte de la mujer de tener sexo lésbico no implica que la mujer sea lesbiana, sino que es más una cuestión socio-cultural que lo convierte en un tema de etiquetas.

En conclusión es beneficioso usar de las fantasías sexuales para motivar y estimular la vida sexual de la pareja como una opción más, pero teniendo en cuenta que siempre debe existir el consentimiento de ambos componentes de la pareja.

Bibliografía

Estupinya, P. (2000). S=EX2. Barcelona: Editorial Debate.

Kaplan, H.S. (2014). La terapia sexual, tomos I y II. Madrid: Editorial Alianza.

Matheu, M.L y otros (2009). Introducción a la sexología clínica. Barcelona: Elsevier.