Don Pablo Iglesias Ramírez

Don Pablo Iglesias Ramírez

publicado en Psicología

8 de Marzo de 201727 lecturasConocer más sobre el autor

Situaciones reales en las que la asertividad evitará conflictos

La asertividad es uno de los tres estilos de conducta básicos que encontramos en la interacción social de las personas, junto con el estilo pasivo y el agresivo. Consiste en expresar lo que se siente, piensa u opina de tal manera que no se vulneran los derechos ni sentimientos de los demás. El uso de la asertividad no garantiza que se solventen siempre las situaciones conflictivas con éxito pero minimiza la tensión estimulando el diálogo y la negociación facilitando soluciones.

Algunas situaciones en las que la asertividad podría sernos útil:

  • Alguien deja su bolsa de basura fuera en el suelo en los pasillos del edificio ocupando espacio de uso comunitario además de estar apestando el lugar. La persona asertiva charlaría amigablemente con el vecino expresándole de modo empático que pueda entender las razones por las cuales lo ha hecho y que hacerlo tiene consecuencias negativas para sus vecinos rogándole por favor que la mantenga en el cubo de la basura hasta estar seguro de que irá derecho al contenedor. Un vecino despistado recibirá más abiertamente el ruego además de que cumplirá con mucho más gusto al haber sido "amonestado" con tanta comprensión.
  • Demasiado a menudo, conductores enfurecidos hacen uso del estilo agresivo cuando alguien por ejemplo, les ha dado por detrás. Personalmente viví el ejemplo de chocar con otro coche dándole por detrás en una maniobra que a todas luces era culpa mía. El hombre airado comenzó a gritarme culpándome de la desgracia y yo, sin elevar la voz le hablé tranquilamente expresándole que había sido una mala suerte pero que lo mejor para entendernos era que nos tranquilizásemos, que la mejor opción era echarnos a un lado, rellenar las hojitas de accidente y que nuestros respectivos seguros se ocuparan, todo esto después de interesarme por sus acompañantes asegurándome de que la salud de todos estaba intacta. La interacción fue todo un éxito.
  • En el trabajo ocurren muchos desencuentros, productos casi todos de malos entendidos o presunciones realizadas antes de tiempo. Imaginemos la situación en la que un compañero daba por hecho que usted se ocupaba de una tarea concreta mientras que usted daba por hecho que esa misma tarea no entraba dentro de su responsabilidad. Podríamos expresar cómo nos hemos sentido (ejemplo: "Me he sentido fatal porque el cliente no ha recibido el producto a tiempo y veo que tú también") para seguir expresando lo que opinamos (Ej: "En mi opinión, los roles no están definidos o podríamos concretar mejor las vías de comunicación") y la opinión (Ej.: "Opino que si lo solventamos de esta manera esto no volverá a ocurrir. ¿Qué opinas tú?").
  • En los deportes de equipo se dan continuamente situaciones en las que es fácil calentarse más de la cuenta. En fútbol, por ejemplo, un compañero puede hacernos una fea entrada y podemos tomárnoslo como algo personal. En estos casos lo mejor es distanciarse del lugar en el que ha ocurrido el percance y más tarde, atemperados, llamar la atención del compañero de manera asertiva: "Antes en la situación de juego me has entrado brutalmente; parece que has tenido un mal día y te has servido de mí como desahogo. En mi opinión era una entrada innecesaria y a destiempo, estamos entrenando y no compitiendo. Somos compañeros y creo que hemos de cuidar los unos de los otros; esforzarnos al máximo, por supuesto, pero sin hacerlo a costa de la salud de los demás". Seguramente pillaremos desprevenidos al compañero, que nos responderá en tono conciliador. Este tipo de intercambios mejoran el ambiente grupal, sin duda.