Daniela Matas Turli

Daniela Matas Turli

publicado en Psicología

26 de Octubre de 2015646 lecturasConocer más sobre el autor

Violencia de género y abuso de poder en el noviazgo adolescente

Es importante darnos cuenta de que la violencia, como fenómeno social, actualmente nos rodea de diversas maneras y podemos estar siendo víctimas de ella si no la percatamos o si no nos identificamos como posibles víctimas de la misma. Además, es un fenómeno transversal que no discrimina edad, nivel socio-económico, cultura, y no es de causa exclusiva del alcohol o las drogas.

Es necesario aclarar que la violencia se refiere al abuso y ejercicio del poder empleando la fuerza (ya sea física, verbal, psicológica, económica, política, entre otras); distinguiéndola de la agresión, que constituye un comportamiento defensivo innato o de orden instintivo, y que en efecto nutre al comportamiento aprendido de la violencia para mantener el uso desigual del poder (Baiz, 2005).

Definida de esta forma, es claro que el objetivo de la violencia es someter o anular la voluntad del otro (víctima) para incrementar la valía de que aquel que ejerce el poder.

Propiamente hablando de violencia entre la pareja, Ponce (2011) la define como toda aquella manifestación violenta que aparezca en el marco de una relación de pareja, sobre la base de relaciones asimétricas de poder entre sus miembros, sin precisar edades ni estatus sociales. Razón por la cual, el noviazgo entre adolescente no está exento de protagonizar acciones de violencia de pareja, y que además reforzaría patrones de vínculos de interrelaciones (provenientes de la infancia) con figuras maltratadas o maltratadoras.

Esto sucede en parte, como afirma la profesora Ofelia Álvarez (2003), porque en aquellos momentos iniciales y sin más experiencia que haberse imaginado el príncipe azul, o las deducciones de lo que observaban en los mayores, no se está preparado para entender el abuso y la violencia, las amenazas amorosas como la que anuncia este aparte; no se sabe decir no. Además, es una época tanto de oportunidades como de riesgos, donde se produce una gran expansión e intensificación de la vida emocional cuando el adolescente amplía sus actividades en busca de nuevas experiencias y conocimientos, a la vez que se presenta una actitud defensiva contra las posibles consecuencias.

En este sentido, y entendiendo los actos violentos contra otro como resultado de un aprendizaje social, las manifestaciones violentas de los padres del adolescente durante su infancia y crecimiento, tienen un papel fundamental, usualmente generando en éste la naturalización de la violencia como escape o afrontamiento a las situaciones, de manera de mantener el poder de la situación.

Por su parte, la violencia de pareja en la adolescencia es un fenómeno que se ha ido incrementando, en donde más del 90% de los casos a nivel mundial, la víctima es la mujer y el agresor es el hombre (Ponce, 2011).

En casos de violencia de género y violencia de pareja en adolescentes en general, la intervención a realizar debe aplicarse tomando en cuenta la etapa evolutiva. Así, es fundamental trabajar los temas de identidad, intimidad y familia, además de considerar el control social que se ejerce sobre esta población, manejando estrategias de poder para un supuesto cuidado, que luego termina juzgando las conductas. Sin embargo, ante una situación de violencia el primer paso es aplicar un protocolo de intervención en crisis que salvaguarde la vida e integridad de la víctima; y en cual debe brindarse contención y el contacto inmediato con las redes de apoyo necesarias (salud, familia, etc.).

Recordemos que cualquier ser humano que atraviesa por una situación de maltrato y violencia su percepción se encuentra distorsionada debido al impacto psicológico que ha recibido; debemos estar atentos y alertas a los comportamientos que nuestros jóvenes que adolecen, a los que son capaces de identificar, a los que no, y sobre todo a los que no son capaces de transmitir verbalmente. Una comunicación abierta y atenta previene y nos hace dar pasos adelante.